Auf dem Weg zu einer feministischen Internationale

In Essen fand vom 12.-15. September das Feminist Futures Festival statt. Unsere Autorin berichtet über dieses feministisches Woodstock und über ihre Erfahrung als Teil des Orga-Teams.


„Ein großer Erfolg des Festivals war es, so viele Menschen zusammengebracht zu haben und zu erkennen, dass es trotz der Unterschiede unerlässlich ist, sich in Zeiten des Rechtsrucks und der verschärften Umweltkrise, zu vereinigen. Eine große Herausforderung bleibt wirklich integrative Räume zu schaffen: Wie können wir eine wahre Pluralität der Stimmen erreichen? Wie können wir echte Brücken bauen, damit diese Art der Begegnungen nicht zu einer Blase der liberal-feministischen Elite werden? Wie können wir sicherstellen, dass die Frauen*, die den täglichen Kampf in ihrem Körper erleben, Teil an der Diskussion haben? Wir sind ein Schritt weiter gekommen, der Kampf geht weiter.“

 

El Festival Feminist Futures 2019: Construyendo el camino hacia una Internacional Feminista

Una Meca, una especie de Woodstock feminista tuvo lugar en Essen del pasado 12 al 15 de septiembre. No solamente se contó con un programa de más de 100 eventos entre talleres, paneles, encuentros de red, conciertos, sino que el festival fue un resultado del trabajo de cientos de mujeres de distintas ciudades que se involucraron en los aspectos organizativos, técnicos y logísticos del festival.
La práctica feminista no sólo se hizo presente en el discurso, sino que asumió su papel protagonista desde las fases iniciales de concepción de este mega evento, en el que hasta tareas que tradicionalmente han sido realizadas por hombres como la carga de equipamiento, el transporte pesado en camiones, el montaje de las infraestructuras o la dirección de la producción, fueron realizadas por un equipo de mujeres convencidas de un cambio que debían experimentar ellas mismas desde sus vivencias inmediatas.
El festival fue un espacio en el que no sólo se encontraron voces, cuerpos y experiencias diversas de todo el mundo, sino que también fue un campo de experimentación en el que modelos solidarios de gestión y producción se dieron cita. Con una convocatoria exitosa se contó con la participación de colectivos que en apoyo a este pequeño Woodstock feminista, se unieron a la causa desde frentes como la cocina, proveyendo comida para todas las personas bajo el concepto de “cocina colectiva”.

 

Trazar caminos de lucha conjuntos

Con enfoques teóricos y empíricos, con experiencias internacionales, con personas que desde la concepción trataron de tender puentes con sectores sociales generalmente excluidos como el queer, el migrante y el de recursos económicos escasos, se vivió un festival en el que el debate, y el intercambio de perspectivas sentaron un precedente frente a la necesidad de seguir construyendo espacios para que el movimiento feminista, que aún hoy está fragmentado y disperso, se junte a trazar caminos de lucha conjuntos.
Quizá la mayor ganancia del festival es haber podido reunir a tantas personas y darnos cuentas que a pesar de nuestras diferencias, es vital aunar esfuerzos sobre todo ahora que la derecha gana terreno y sufrimos una crisis ambiental, producto de un sistema capitalista cuya lógica encuentra bases sólidas en la cultura patriarcal.

 

La revolución será sólo si es feminista

No nos equivocamos al afirmar que la revolución será sólo si es feminista y que el cambio sólo es posible reconociendo en las demás personas sujetos políticos en igualdad de derechos, aún desde las profundas diferencias que nos gestan. Ese momento en el que nos damos cuenta que aún en el disenso, podemos identificar una meta común y sobre todo un problema común, es que avanzamos para recuperar y transformar los múltiples territorios en disputa. Durante el festival en Essen se hizo visible que no hay feminismo posible sin una lucha determinada por la deconstrucción de modelos de producción y consumo basados en la explotación; la misma explotación que marca violentamente el cuerpo-territorio de lo femenino.
Durante el taller de Feminismo en Argentina con la activista Marta Dillon, una de las participantes preguntaba cómo podíamos tender puentes en el sur global. Sin titubear Marta le contestó:
“Necesitamos encuentros cuerpo a cuerpo, vernos la cara, oírnos las voces, darnos tiempo para el intercambio de la palabra. Esto que estamos haciendo aquí es un ejemplo de ello”
Me pregunto entonces, ¿cómo lograr una verdadera pluralidad de voces? ¿Cómo tender puentes reales para que este tipo de encuentros no se conviertan en una burbuja de la élite liberal feminista? ¿Cómo lograr que aquellas mujeres* que viven la lucha día a día en sus cuerpos tengan parte activa en la discusión? El Festival Feminist Futures también fue un campo de lucha: Una lucha por espacio, una lucha por acceder a la palabra y una lucha por lograr que se dispusieran infraestructuras y equipos humanos de apoyo adecuados para garantizar la participación de la más amplia gama de personas, provenientes de contextos diametralmente opuestos a los de la mayoría.

 

Se va a caer!

El festival nos dejó varias lecciones en este aspecto y nos mostró que a pesar de vivir en burbujas homogéneas, fortalecidas por las redes sociales, el mundo real tiene muchas caras e historias que no están en nuestro foco. Al emular en estos espacios de manera inconsciente esas burbujas, recaemos en las lógicas de exclusión que pretendemos transformar. Encontrarnos es entonces el primer paso para reconocernos. Encontrarnos construye el camino real que nos acerca de manera palpable a la tan anhelada Internacional Feminista.
Por más encuentros como éste juntemos nuestras voces al son de aquella arenga que moviliza a millones al sur del continente americano:
“Ahora que estamos juntas, ahora que ya nos ven: ¡Abajo el patriarcado se va a caer, se va a caer! ¡Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!

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